Dra. Midori Muraoka, mastóloga y ginecóloga en Guadalajara — ir al inicio
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Preguntas Frecuentes

Sabemos que una duda a tiempo puede cambiar todo. Aquí respondemos las preguntas más comunes sobre mastología y ginecología para que llegues a tu consulta más informada y tranquila.

Mastología

Salud mamaria y cáncer de mama

Consulta a una mastóloga si notas alguna bolita o cambio en tus mamas, salida de líquido por el pezón, dolor mamario persistente, cambios en la piel del seno (hundimientos, enrojecimiento, textura de piel de naranja), o si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama. También es recomendable una revisión anual preventiva.

La autoexploración mamaria es un examen que tú misma realizas para detectar cambios en tus senos. Realízala una vez al mes, idealmente entre el 7° y 10° día de tu ciclo menstrual. Frente al espejo, observa cambios en forma, tamaño o piel. Con movimientos circulares, palpa cada mama de arriba a abajo y de lado a lado buscando bultos o zonas de dureza. No olvides el área de las axilas y el pezón.

La mastografía de detección se recomienda generalmente a partir de los 40 años, con frecuencia anual o bienal según el riesgo individual. Si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama, tu mastóloga puede recomendarte iniciar antes. En mujeres más jóvenes, el ultrasonido mamario es el estudio de imagen preferido.

La biopsia de mama es un procedimiento para extraer una pequeña muestra de tejido y analizarla en laboratorio. Se realiza bajo anestesia local, por lo que la molestia durante el procedimiento es mínima. Después puedes sentir ligera inflamación o sensibilidad en la zona, que generalmente cede en pocos días. Es el único estudio que confirma con certeza si una lesión es benigna o maligna.

El ultrasonido usa ondas de sonido, no tiene radiación y es ideal para mujeres jóvenes, con mamas densas o durante el embarazo. Es excelente para distinguir quistes de tumores sólidos. La mastografía usa rayos X de baja dosis y es más efectiva para detectar microcalcificaciones en mujeres mayores de 40 años. Frecuentemente se usan como estudios complementarios.

No. La gran mayoría de los bultos mamarios son benignos: quistes, fibroadenomas o tejido fibroquístico. Sin embargo, cualquier bolita nueva, cambio en el tamaño, forma o textura de la mama debe ser evaluado por una mastóloga para descartar diagnósticos más serios. No esperes a que duela — muchos cánceres de mama en etapa temprana no causan dolor.

El dolor mamario (mastalgia) es muy común y en la mayoría de los casos no está relacionado con cáncer. Puede deberse a cambios hormonales, síndrome premenstrual, uso de anticonceptivos, ropa interior inadecuada o tensión muscular. Sin embargo, si el dolor es persistente, localizado en un solo punto o va acompañado de un bulto o cambio visible, consulta a tu mastóloga.

Sí, especialmente cuando se detecta en etapas tempranas. Con un diagnóstico oportuno, los tratamientos actuales — cirugía, quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia e inmunoterapia — tienen tasas de supervivencia muy altas. En estadio I, la supervivencia a 5 años supera el 99%. Por eso la prevención, la autoexploración y los chequeos anuales son fundamentales.

Es el tumor benigno más común de la mama, especialmente en mujeres jóvenes (20-35 años). Se siente como un bulto suave, móvil y generalmente no doloroso. La mayoría no requieren tratamiento, pero sí seguimiento periódico con ultrasonido. En algunos casos, si crecen mucho o causan molestias estéticas, se puede recomendar su extirpación. No se convierte en cáncer.

La salida de líquido por el pezón fuera del embarazo o lactancia puede deberse a estimulación hormonal, uso de ciertos medicamentos (antidepresivos, antihipertensivos), quistes, papiloma intraductal (tumor benigno) o, en raros casos, cáncer. Si el líquido es transparente o lechoso generalmente no es alarmante, pero si es sanguinolento, amarillento o unilateral, es importante consultarlo con una mastóloga a la brevedad.

Ginecología

Salud femenina y reproductiva

Se recomienda el primer Papanicolaou a los 21 años o al inicio de la actividad sexual. Después de dos resultados normales consecutivos puede realizarse cada 3 años. A partir de los 30 años, en combinación con la prueba de VPH, puede espaciarse a cada 5 años. Tu ginecóloga te indicará la frecuencia adecuada según tu historia clínica y factores de riesgo.

Se recomienda la primera visita ginecológica entre los 13 y 15 años, o al inicio de la actividad sexual. No implica necesariamente una exploración interna en la primera visita — es principalmente una consulta de orientación sobre salud reproductiva, menstruación, vacunación contra VPH y resolución de dudas. Un ambiente cómodo y empático es clave para esta primera experiencia.

Es una condición hormonal que afecta a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva. Se caracteriza por ciclos menstruales irregulares, niveles elevados de andrógenos (que pueden causar acné y exceso de vello), y en ocasiones pequeños quistes en los ovarios. No tiene cura definitiva, pero con tratamiento médico adecuado —cambios en el estilo de vida, medicamentos y seguimiento— los síntomas se controlan efectivamente.

Los miomas son tumores benignos (no cancerosos) del útero, muy comunes en mujeres en edad fértil. Muchas mujeres los tienen sin síntomas y no requieren tratamiento. Cuando causan sangrado abundante, dolor pélvico, presión en vejiga o dificultad para quedar embarazada, pueden requerir tratamiento médico u hormonal, y en algunos casos cirugía. No se transforman en cáncer.

No existe un método anticonceptivo universal. La elección depende de tu estado de salud general, si deseas embarazo en el futuro, frecuencia de relaciones sexuales, tolerancia a hormonas y estilo de vida. Opciones como el DIU, implante subdérmico, pastillas, parche o inyección tienen ventajas distintas. Tu ginecóloga evaluará todos estos factores para recomendarte la opción más segura y eficaz para ti.

Busca atención de urgencia si presentas: sangrado vaginal abundante o fuera de tu ciclo, dolor pélvico severo y repentino, fiebre acompañada de flujo anormal o mal olor, sospecha de embarazo con dolor o sangrado, pérdida brusca de líquido durante el embarazo, o si notas un bulto nuevo en la zona genital. La atención oportuna previene complicaciones graves.

No. Existen más de 100 tipos de VPH, de los cuales solo algunos son de alto riesgo y pueden, si no se tratan, progresar a cáncer cervical a lo largo de muchos años. La mayoría de las infecciones por VPH desaparecen solas gracias al sistema inmune. Los Papanicolaou regulares permiten detectar cambios precancerosos a tiempo. La vacuna contra el VPH protege contra los tipos más peligrosos y se recomienda antes del inicio de la actividad sexual.

La menopausia es el cese definitivo de la menstruación, confirmado tras 12 meses consecutivos sin períodos. Ocurre en promedio entre los 45 y 55 años, aunque puede variar. Se acompaña de síntomas como bochornos, sudoraciones nocturnas, sequedad vaginal, cambios de ánimo e insomnio. Existen tratamientos hormonales y no hormonales que mejoran significativamente la calidad de vida — tu ginecóloga te orientará sobre la mejor opción según tu perfil de salud.

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